CAPITULO 44 Bájate los pantalones.
_ ¡Mi placer! _Tris exclama, sus dedos patinando a través de las hebras sedosas, el jengibre opaco se rompe con vibrantes trozos de color rojo oscuro, cobre y castaño rojizo _Tu cabello es uno de los más sanos y gruesos que he visto. Y este corte que te hizo Sylvia es perfecto. Le da rebote sin sacrificar la longitud.
Sylvia solo asiente con la cabeza, ocupada barriendo los montículos de pelo apilados en el suelo alrededor de mi silla. Mi mandíbula golpeó el suelo cuando cortó seis pulgadas del