Presiona un beso contra mi mandíbula, enviando escalofríos a través de mi centro.
_ Porque lo voy a hacer ahora.
Mis músculos se contraen contra sus sucias palabras. ¿Estoy lista para esto otra vez? ¿Aquí mismo en un cobertizo de herramientas?
_ De acuerdo.
No creo que pudiera decirle que no a Diego, aunque quisiera. Rápidamente desliza sus dedos y su polla fuera de mí, dejándome vacío. Agarrándome por la cintura, me da la vuelta y me sube al banco.
_ ¿Cómo es que es así?
Me quita la chaq