Mantengo mi voz ligera e indiferente, incluso cuando siento sus palabras justo entre mis piernas.
_ Probablemente no hasta mañana. O incluso al día siguiente. Supongo que veremos cómo me siento.
Su mandíbula se aprieta y empiezo a reír.
_ ¿De verdad quieres jugar a este juego, Prue?
_ Quizás.
Se acerca para deslizar su mano debajo de mi falda, colocándola entre mis muslos, a centímetros de mis bragas.
_ Te romperás mucho antes que yo.
_ Creo que estas equivocado.
Arrastra su pulgar de u