_ No necesitas ser tan vacilante a mi alrededor _ Sus ojos parpadean en mi boca antes de volver a subir.
_Sí debo. Eres el jefe, incluso si no quieres serlo.
Tenerlo tan cerca de mí, el olor de su sudor limpio llenando mis fosas nasales, hace que mi ritmo cardíaco se acelere y el hormigueo entre mis piernas se intensifique. Está haciendo que no me importe que él sea el jefe.
_ Yo soy el jefe y tú eres mi empleada, y sé que no volverás a intentar nada como lo que hiciste la otra noche. Así qu