GRACE
Sydney había vuelto y yo estaba agradecida. Apenas había podido verla desde que Silas había hecho las maletas y la había enviado con sus padres, alegando que allí estaría más segura. Una parte de mí quería protestar contra eso porque era totalmente capaz de cuidar de ella. Sin embargo, la situación en la que me encontraba me hizo callar.
Esa noche, Silas había conseguido que alguien reparara el dormitorio de arriba; encajando una ventana que supuestamente había atravesado, haciéndola añi