GRACE
Inhala. Exhala. Inhala. Inhala...
La puerta de la habitación se abrió, revelando a Monica y Lana. Fueron las últimas en llegar, pero al menos estaban bien vestidas. No me atreví a fruncir el ceño al verlas porque se veían absolutamente adorables juntas. Habían pasado dos años desde el incidente y habían seguido adelante, creando una vida maravillosa. A Monica se le permitió permanecer en la manada a la que llamaba hogar desde su nacimiento y yo estaba agradecida al Alfa Rykes por ello.