Capítulo 68
Los golpean llegaban uno tras otro, la espalda del joven lobo no dejaba de sangrar por los golpes del látigo que atizaban con fuerza y odio contra su oscura piel. La cinta en sus labios le impedían poder hacer cualquier tipo de ruido, sus brazos y piernas estaban atados, impidiendole poder escapar de la tortura a la que estaba siendo sometido. Su piel ardía, su cuerpo ya sudaba por el esfuerzo de intentar escapar, no estaba seguro cuantas horas llevaba ahí y menos en que momento Ryoichi tendría