Hijo, dice Esteban con la voz quebrada, en un susurro, por temor a que no quiera verlo, que se levante, se vaya y vuelva a perderlo.
- Papá - él se levanta, al verlo tan triste y abatido, siente un dolor en el pecho y se lanza a sus brazos.
- Renato, cuánto te extrañe, hijo, cuánta falta me hiciste, mi amor - no podía parar de llorar, de abrazarlo, de decirle cuánto lo extraño.
Lo mira y no puede creer que esté ahí, cuando notan que Soledad se quiere levantar, Kimey va a ayudarla, Renato lo not