Hijo, no la juzgues, mi amor, que la pobre Aitiana aguantó demasiado, si la vieras ahora como esta, no la reconocerías.
- No me interesa verla, papá.
- Renato, ahora te das cuenta de que con nosotros te equivocaste, ¡verdad!
-Sí, papá - dice bajando la mirada con mucha pena y vergüenza.
- Yo te voy a mostrar unas fotos que guardé y que obtuve de forma clandestina, obviamente. Con tu padrino, descubrimos muchas cosas, llegamos a la conclusión y luego lo pudimos comprobar, que Elian se casó con e