Mundo ficciónIniciar sesión"Todo se volvía confuso, no podía confiar en nadie, y él era el único que venía a derribar si mi permiso el muro que había creado. Él podía explicármelo todo, sobre aquello que desconocía, todo sobre lo irreal. Porque él tampoco era un... humano. Tardé en asimilar eso. En gran parte no entendí rápidamente lo que quiso explicar. —¿Y tú qué eres? —Inquirí, al decir que "éramos hijos de los hombres" él y yo no nos incluíamos. Tardó en darme una respuesta. —No me lo creerías. —¿Después de todo lo que ha pasado? ¿En serio? Vamos —Insistí—. No puede ser tan malo. ¿Qué podría ser tan malo como para que no quisiera contármelo? Respiró profundamente, como si debatiera con su yo interno. —Nos hacemos llamar y nos conocieron como los Vigilantes —Respondió sin verme. De todos modos, aún sabiéndolo, escucharlo... mi corazón cayó a tres metros bajo el suelo. Las atrocidades que habían hecho ellos, todo lo que había leído sobre ellos, ellos eran... Me quedé en silencio, la habitación oscura ocultó el miedo irracional que sentía, él no iba a hacerme daño ¿o sí? —Eres un... —No podía pronunciarlo, las palabras no salían de mí boca. —Un ángel caído —terminó por mí."
Leer más— ¿En serio tengo que usar un vestido?, solo es una cena y ya. —Refunfuñé viéndome al espejo-portal de mi habitación, también era Navidad.El vestido que Caila, es decir, Claire me había regalado como un regalo de cumpleaños dieciocho era hermoso, uno rojo y largo con los tirantes en encaje de cintura alta que hacía que mis curvas se vieran poco pronunciadas y con escote en corazón adornada de piedrecitas y debajo de ellas mis botas negras con agujetas que Bella me había regalado en la mañana.—Es justo y necesario. —Respondió mamá arreglándome el cabello, que estaba en ondas pero como era lacio eso se desharía más tarde, extrañaba tenerlo largo y no crecía tan rápido como deseaba aunque había sido por buena causa cortarlo, para no ir al abismo con Akibeel hacía más de un mes.Aun
No morí.¿O los muertos podrían seguir soñando los ojos de la persona que más amabas? No lo sabía, pero era lindo; ver a Josh junto con mamá, la abuela y el peludo Aris. Ellos estarían bien. Lo había logrado «Los he protegido, papá.» cerraba los ojos. Después, lo único que estaba en mi mente era Uriel con los ojos cerrados y el corazón sin latir, el haber sido mordida por Cadmie me debilitó tanto que hizo que no fuera capaz de hacer más por salvar al ángel que había intercedido por mi padre.Desperté con la sensación de Déjà Vu. Con la vista adaptándose a la claridad de la habitación. Greg se asomó en mi campo de visión, sus ojos me parecieron diferentes, había algo en ellos, justo ahora solo me importaba saber algo, intenté levantarme de la cama apoyándom
—Bien, oh. Hemos esperado tanto este momento… —dijo Jack aun con el libro en sus pálidas manos, buscando algo más en el Libro de los Misterios.Pude zafarme de las manos de la vampiresa y corrí a lado de Uriel, él estaba débil pero seguía de pie. Ellos no me detuvieron, simplemente Jack estaba poniendo el Libro del Ángel Raziel encima del de Enoc en el atril, justo como se pondría un dirigente de la orquesta sinfónica, y cuando estuve a lado de Uriel no podía llamarlo como era llamado verdaderamente, era como si me hubiera olvidado de cómo pronunciarlo o algo en lo que me impidiera llamarlo, así que simplemente tomé sus manos, que se estaban heladas, sus ojos azules me veían, aunque estaba palideciendo todo él seguía siendo lo más hermoso de este lugar.— ¿Estás bien? —Pregunté, vaya idiotez.&
Cuando todos vitorearon a las palabras de Jack, nosotros no hicimos nada más que vernos uno al otro, sabiendo lo que quizás iba a pasar, pero saber lo que era realmente el que tenía a un lado de mí me hizo sentir lejana a él. Cuando tomó mi mano con la suya me hizo sentir ese cosquilleo y el latido rítmico-rápido de mi corazón que sentía desde la primera vez que lo vi, pero ¿Cuándo fue realmente me enamoré de él? No importa, esto que sentía podría sentirlo aun sabiendo que me había mentido.—Oh. Qué bello es ver esto, lo que no se ve a diario, especialmente si estás en el infierno; un Arcángel protege a la hija de un caído, oh, encantador, encantador. Pero me vas a disculpar, nena —dijo Jack con una voz suave a mí cuando me quitó a Uriel, soltándome; él no dijo nada más que decirme con
Último capítulo