46. El Tablero Social
Santiago permaneció inmóvil, observando. Su silencio no era indiferencia; era un cálculo. Cada movimiento de Shaya, cada reacción de Claudia, cada gesto de los invitados, estaba siendo evaluado. Por dentro, una semilla comenzó a germinar, algo que iba más allá del enojo o la humillación; algo que despertaba en él un interés y una fascinación prohibida.
Claudia, finalmente, fue guiada hacia la salida del salón. Los murmullos de la élite la acompañaban, mezclando sorpresa, deleite y desaprobació