Mundo ficciónIniciar sesiónRoberto.
La mirada de Masen estaba perdida en un punto del salón. Veía sus ojos llorosos y apretaba los puños con mucha fuerza. Yo me rascaba el brazo con nerviosismo, desviaba la mirada de Masen hacia la puerta.
Dejé de andar de un lado para otro y me senté a su lado.
—¿Qué sientes? —Fue lo primero que pregunté.
—Rabia —respondió con la voz quebrada.
—







