Una dolorosa despedida, una promesa por cumplir.
Por Louise Connelly.
La celebración estaba en su apogeo y creo que he comido tanto que estoy a punto de reventar y el sueñito me la está ganando, pero aguanto estoicamente. En medio de la conversación de los adultos escucho que llaman a mi padrino Chris y él se retira apurado, como siento que el sueño me la está ganando voy donde mi papito y le escucho hablar por teléfono.
—¿Pero que mierda me estás diciendo? —algo le deben estar diciendo que se pone rojo y un tanto molesto—. Mándame la direcci