Estoy terminando de preparar mi maquillaje cuando la puerta se abre y aparece mi esposito descerebrado con su hermosa sonrisa de oreja a oreja.
—¿Ya estás lista, arpía?
—Casi, solo me falta un poco de perfume y listo, pero creo que usted no irá así a una boda ¿no?
—Por supuesto que no, solo dame diez minutos y estaré listo.
Corre hacia el baño y escucho el sonido de la ducha, me muerdo el labio de solo imaginarlo en todo su esplendor y mis mejillas se sonroja.
—Mierda, Aaron Connelly ¿Qué