Mientras preparo el desayuno, tarareo una canción de Violeta de Parra que tanto le gustaba a mi ninfa.
—Cuando miro al fondo de tus ojos claros…
—Gracias a la vida… Que me ha dado tanto…
—¡Despertaste!
—Eso parece y tú ¿Madrugaste?
—Último día, muchas cosas por hacer y sobre todo el gran compromiso de la tarde.
—Tienes razón, ¿será que busco un regalo para ellos?
—Ya lo hice, lo enviaran a su habitación en la noche—le guiño un ojo y acerco el vaso de jugo para que beba para comenzar a pr