Por Louise Connelly
Después de que logre que mi papito y Shanny aceptarán llevarme a Las Vegas, con mis no tan ortodoxos modos, me puse manos a la obra para preparar el plan perfecto, con la ayuda de mis fieles cómplices.
Había visto, con mi abuelita Diana muchas películas de esas de romance donde se decía “lo que se hace en las Vegas, se queda en las Vegas”, por eso fue por lo que se me encendió la bombilla y se me ocurrió una tremenda idea para por fin lograr que tanto mi papito como Shanny,