Por Louise Connelly
Después de que logre que mi papito y Shanny aceptarán llevarme a Las Vegas, con mis no tan ortodoxos modos, me puse manos a la obra para preparar el plan perfecto, con la ayuda de mis fieles cómplices.
Había visto, con mi abuelita Diana muchas películas de esas de romance donde se decía “lo que se hace en las Vegas, se queda en las Vegas”, por eso fue por lo que se me encendió la bombilla y se me ocurrió una tremenda idea para por fin lograr que tanto mi papito como Shanny, de una vez y por todas, se unieran como la pareja que hasta el momento fingen ser.
El mismo día que hice el show, con llanto incluido, me comuniqué con mi abuelita Diana, y le dije que nos íbamos para Las Vegas, a lo cual mi abuelita no entendía, entonces me tocó explicarle que Shanny y mi papito tenían que viajar por temas laborales, pero que yo como buena hija que soy, no me pensaba alejar de mi papito.
Flashback
—Abuelita, imagínate que me voy para Las Vegas con mi papito — es lo que le mand