También seguía sorprendido ante esa realidad, y Jabir ni se diga, pero no le comenté eso a mi padre. Él debe estar tranquilo donde, al igual que mi madre.
—Así es papá. Y eso no es todo.
—Ay, hijo. Con razón Marian me pidió llamarte, dijo; la cosa está ardiendo. Y Daniela me pidió que también lo hiciera porque estaba atendiendo al padre de Salomé porque mañana le van a dar una fuerte noticia.
—Son varias.
—¿Ustedes son los que están detrás de las noticias que están saliendo a la luz? —Siempre h