El día por fin había llegado. Mi mujer se arreglaba en una de las habitaciones que entregaba el lugar alquilado y a mí me entregaron otra, para no ver a la novia arreglarse, por ser de mala suerte. Con Amira cambiamos la fecha nada más. Sin embargo, el resto sí fue modificado, optamos por un resino más pequeños de esta inmensa hacienda. Los dos somos del pensar que en nuestra boda debían estar la familia de ambos y amigos allegados, las personas que por alguna razón nos había ayudado o nos ayud