—¡Vieron!, desde anoche le vengo dando vueltas y vueltas al tema. —exclamó Lía—, ahora que lea de nuevo todas las notas, vamos a ir entendiendo aún más. Les leeré la mía.
Me dirijo a ti
Ni escribir tu nombre te mereces. No solo mataste a mi hijo, porque mi madre nunca miente. Si no que ahora te metiste a una agencia para denunciarme. Mi familia tenía razón. Serías mi desgracia. Espero y el dinero que te dejo en contra de mi voluntad sea tu maldición. De igual forma, una vez te sientas en mi pue