Le había dado tiempo, sin embargo, su manera de actuar se salía de lo que ella era, estaba dejando a un lado su firmeza, su ecuanimidad. Ahora, desconozco la gravedad de lo que está enfrentando, no obstante, era la líder de un grupo de inteligencia y debía comportarse como tal. Por eso nos quedamos de últimos. Tomé mi celular y se lo pasé.
—¿Por qué me lo das?
—Ahí tengo el número de tu padre. Llámalo y enfrenta lo que sea que estés viviendo, sabes que puedes contar conmigo, no te quedes con es