Narra Goth
Los traidores estaban mirándome fijamente, con temor, podía oler el miedo como una peste invasiva en mi nariz. Eso me hacía poner de buen humor, siempre lo hacía.
Porque horas atrás, no había tenido ningún resultado. El recuerdo era un fastidio.
“No diremos nada.”
Esas fueron las palabras que dijeron, cada uno de ellos, cuando comencé a interrogarlos.
Ellos no iban a revelar nada sobre lo que vieron en el bosque infernal donde estaba Lysa y su grupo de marginales. Estaban encerrados,