En la mesa, nadie decía ni una sola palabra. Lysa estaba conmocionada, pálida, incluso había perdido por completo el apetito a pesar de que en la mesa había muchos platillos deliciosos. Su estomago se cerró. No comprendía nada en lo absoluto de lo que su madre acababa de decir. Su hermano también estaba boquiabierto. Era algo que jamás hubieran pensado. La madre acababa de revelar aquel secreto devastador. Los dos no eran hermanos de sangre, Lysa había sido adoptada de esos lobos con poderes ex