Lysa
Comencé a ver con claridad, recuperando la vista poco a poco. Kathy, mi hija pequeña, se aferraba a mi brazo, la abracé con todas mis fuerzas. Su pelaje rojo brillaba con el resplandor que nos iluminaba. Mis pequeños estaban acurrucados conmigo, Seth me abrazaba, protegiéndome. Su calor me hacía sentir viva, su sonrisa. Las risas de mis hijos, los ojos brillantes que me veían. Todo era maravilloso, volver a vivir.
Sonreí, reí, porque estaba tan feliz. No había palabras para describir la fe