—Sabes, siempre supe que no éramos hermanos en realidad. Tenía la corazonada. Era como, algo que latía en mi interior. —murmuré, estando en su pecho.
Goth me estaba protegiendo. Sentía tanta ira, me sentía una tonta por haber tenido piedad.
—Deja que te haga masajes. —contestó él, tratando de hacer que me olvidara de lo que sucedió.
Sonreí, era un gesto amable. Entre tanta ira, quizás necesitaba darme un pequeño momento para relajarme. Estábamos solo los dos allí, me recosté sobre la cama, boca