Freya Cranston
Mi piel esta en llamas, oleadas de calor recorren cada rincón de mi cuerpo al ser besada con mucha maestría por Ryan.
Sus manos no se despegan de mi cintura ni un según luego de bajar de su coche y el camino hasta su pent-houses se transforma en una completa travesía erótica.
Mis manos se sienten ansiosas por jugar y las ganas de explorar el cuerpo de este hombre, que la mayoría de la veces detesto, se me hacen incontenibles. Por tal razón cuando entramos al ascensor, me cuelgo