Freya Cranston
No tengo idea de cuanto tiempo he dormido, pero siento que ha sido muy poco, teniendo en cuenta lo mucho que me costó perder conciencia luego de esperar como una tonta a que Ryan viniera a verme como le pedí.
Es por eso que me cuesta demasiado abrir los ojos y entender que alguien está tocando el timbre de mi casa.
— ¡Joder! ¿Es que acaso no quieren a su madre?
Mal humorada y con los ojos aún pesados por el sueño, abro la puerta sin mirar antes y casi me da un infarto cuando un