Ryan Neeson
No me considero una persona amante a la puntualidad, tampoco me ofende que otros sean impuntual conmigo; entiendo que siempre surgen imprevistos. Cinco minutos de retraso no son nada, diez son comprensibles y quince un poco cuestionables; pero treinta minutos, esos sí que son una grosería.
Aunque a mi bichito sería capaz de disculparme cualquier cosa.
¿Y desdén cuando se supone que es mía? Me refiero a ella con tanta propiedad y eso que ni siquiera somos amigos.
Y definitivamente