Ryan Neeson
Madrugar nunca ha sido lo mío, y mucho menos un sábado. Sin embargo, a mis oídos había llegado el rumor de que mi adorable y dulce prima Larissa llevaba varias noches haciendo de las suyas en mi club.
A la primera queja decidí pasarla por alto, porque bueno, ella aún es una jovencita ansiosa por disfrutar la vida, la segunda vez ya no me pareció tan comprensible cuando me dijeron que ella se había pasado de copas y se había desnudado encima de una barra; pero lo que rebasó el límit