La carta de Yasira llegó al amanecer, entregada por un mensajero que había cruzado las vastas arenas de Zarathia con una urgencia que no podía ser ignorada. Valeria, la reina de Dunas, leyó el mensaje con el ceño fruncido, sus ojos recorriendo cada palabra con una mezcla de alivio y preocupación.
"Todo está bien en Zarathia ahora. Tenemos un aliado leal y no habrá guerra, al menos no mientras yo sea reina. Pero la amenaza persiste, no de Duna, sino de aquellos que buscan provocar el caos desde