Mundo de ficçãoIniciar sessãoLa prisión tenía ese olor inconfundible a desesperanza y resignación.
A vida desperdiciada.
A muerte lenta.
El pasillo de concreto parecía interminable mientras caminaba hacia la sala de visitas. Cada paso resonaba como un eco en mi cabeza, sincronizado con los latidos erráticos de mi corazó







