Mundo de ficçãoIniciar sessãoEl amanecer se filtraba por las ventanas sucias del refugio, pintando la habitación con un tono dorado que contrastaba con la oscuridad en nuestras almas.
Santiago aún dormía a mi lado, su cuerpo cálido y pesado contra el mío. Su respiración era tranquila, aunque su ceño seguía fruncido incluso en el sueño, como si ni siquiera en ese estado pudiera permit







