Volver a la ciudad fue un total reto para mi cordura, tuve que caminar dos kilómetros para que por fin un Uber se dignara a aceptar mi viaje.
Caminar para una persona en mi posición era algo atormentante. Caminar tiene como adición pensar y todos los recuerdos que me llevaron a desear tanto a Ashton, estaban reproduciéndose una y otra vez. A medida que daba cada paso, caía en cuenta de que para mí Ashton era más que un deseo carnal, significaba dejar atrás la sensación de abandono que estuvo pe