Al final, no mande ningún texto a mis amigas, de hecho, por dos meses, apenas me he dirigido la palabra con Ashton. Nuestra única interacción fue por trabajo y la habilitación de una tarjeta de débito para tener independencia económica. Lo permití solo con la condición que lo depositado sea restado de mis cheques del trabajo, él aceptó al instante, ya ni siquiera se toma el tiempo de discutir, cuando me doy cuenta de que algo no le parece, simplemente se da la vuelta sin hablar de ello.
Después