Tiene los dientes apretados y una de sus manos echa un puño. Tengo miedo de que lo golpeé, así que me aferre a mí misma a su brazo, para evitar que haga algún movimiento brusco y le deje un ojo morado a Esteban.
Nunca lo había visto tan molesto. — ¡Ashton déjalo! ¡Te ruego, suéltalo!
Ashton arruga la nariz y con una última cara de asco, lo suelta, pero al instante, vuelve a atacarlo empujándolo contra la pared, causando que varios cuadros de decoración se cayeran.
Mara viene corriendo y empuja