Capítulo 30. Desalmado.
Estaba con el cepillo de dientes dentro de mi boca, cuando el timbre de mi puerta sonó, lo cual era raro, eran cerca de las diez de la noche, debía de ser Sofía, salí del baño aun cepillándome y fui a abrir. Casi me atraganto con mi cepillo al ver a Jack.
Sentí que estaba alucinando, hasta que se bajó el cubre bocas y habló. —¿Esa es mi sudadera?.
Yo me miré a mí misma, me sentí tan torpe, me había robado su sudadera la última vez, y olía deliciosamente a él, es que no pude evitarlo, si lo sent