Capítulo 38. Hermosos colores.
Jack entró y la puerta se cerró detrás de él, dio dos grandes pasos sin decir absolutamente nada y me sujetó del rostro, me besó los labios, dio un largo respiro y sonrió, sonrió como no había sonreído en mucho tiempo, mientras que yo estaba aliviada, congelada por todas las emociones que se dispararon dentro de mí, por un instante, en verdad pensé que se había acabado.
—Tardé un poco, por qué fui a comprar algo para ti— Dijo sacando algo del bolsillo de su pantalón, una pequeña caja, de ella