eco de mi nombre
El salón se llenó de humo, copas y murmullos en voz baja. Los hombres hablan de dinero,rutas y muerte como si fueran simples piezas en un tablero de ajedrez, yo seguía ahí sentada a su lado con el anillo brillando en mi dedo como un faro.
El anillo seguía pesando; pero ya no lo sentía como una cadena, era un arma y aprendería a usarla.
Mientras el hablaba con los socios, yo me inclinaba hacia uno de los hombres más viejos de la mesa, un hombre silencioso que apenas me había