capitulo...
(Remy)
No quería volver a esa casa.
Podía admitirlo, al menos en silencio.
Podía admitir que había lugares que ni todo mi poder, ni toda mi violencia, ni todos los hombres que me obedecían podían hacerme enfrentar sin sentir algo parecido al asco.
La casa Moreau era uno de ellos.
Porque antes de Daniel, antes del imperio, antes de la sangre que elegí por voluntad propia… existió esa casa.
Y en esa casa aprendí dos cosas demasiado pronto:
que el dinero no compra amor.
y que el miedo