capitulo...
Siempre supe que volverían.
No sabía cuándo.
No sabía en qué orden.
No sabía si vendrían por amor, por rabia o por herencia.
Pero sabía que el apellido Moreau nunca deja una tumba sin revisar cuando sospecha que adentro escondieron algo valioso.
La cabaña crujía con el viento de la montaña como un animal viejo. Afuera, la lluvia había convertido el camino en una herida de lodo. Dentro, el fuego de la chimenea apenas alcanzaba para espantar el frío que se me había metido en los hues