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Naomi se miró el brazo enrojecido, las marcas eran inconfundibles. En un instante, un torbellino de pensamientos se agolpó en su mente. Necesitaba un plan. Uno estratégico, uno que le permitiera vengarse de él.
— Te voy a denunciar —dijo con voz firme, recuperando su aplomo—. Aunque sea para armar un escándalo.
Salió de la habitación a toda prisa, pero la mano de Derek la atrapó de nuevo en el pasillo, arrastrándola de vuelta al interior. La empujó hacia la cama y se arrojó sobre ella. Con un