Capítulo 58.
—Más fuerte… Por favor Gabriel, más fuerte… —suplico llena de excitación.
Mi prometido el cual estaba sobre mi en la cama embistiendome con suavidad, acaricia suavemente mi abdomen, haciéndome estremecerme.
—No demasiado… Cuidemos del bebé… —susurra Gabriel, besando mi cuello desde mi espalda.
Cuando lo escucho no puedo evitar rodar los ojos con molestia, no soy una madre desnaturalizada, pero en una situación como esta, con Gabriel en mi interior dándome tanto placer, no quiero pensar en mi be