56. Mi amor.
Ciro no podía dejar de besar a su esposa tratando de externar en cada beso y caricia lo mucho que la quería, lo mucho que la amaba, aquello que no podía expresar con palabras.
Su boca conectando con la de su esposa, mientras sus manos recorrían su silueta, la mirada de Ciro se encontró con la de ella por un momento, lo que se reflejó en su mirada lo dejó anonadado y más enamorado que nunca de esa mujer.
—Julia, mi amor…— por fin de sus labios salió aquello que venía sintiendo desde hacía un bue