21. Pensé que tendría que subir a buscarte.
Aquella mañana, Julia no quería presentarse al desayuno, pero sabía que si no lo hacía antes de que él tuviera que irse a trabajar, solo complicaría aún más las cosas. A regañadientes, se preparó y bajó a la cocina. Ciro ya estaba sentado en la mesa, leyendo el periódico con expresión seria.
Julia intentó ignorar su presencia mientras se servía una taza de café. El silencio era incómodo y pesado, pero ninguno de los dos parecía dispuesto a romperlo. Pero al final ella cedió.
— Buenos días — dij