19. A mí no me interesa ningún otro hombre.
Ella se asustó, ya había comprobado hasta qué punto su esposo podía enfurecer.
— Ya te dije que yo no quería y mi vestido no tiene nada que ver, puedo vestirme como quiera — intentó encararlo ella.
El corazón de Ciro latía con fuerza dentro de su pecho, mezclando la ira, la preocupación y el deseo que sentía en ese instante por Julia. No podía evitar sentirse enfadado por la situación en la que se había puesto, por no decir que él había hecho posible, pero también estaba aterrado por lo que pud