115. ¿Cuánto tiempo vamos a estar aquí?
Marguerite no podía dejar de observar a Joseph. Estaba preocupada porque la pequeña aún no hubiera despertado, pero al mismo tiempo, agradecía que siguiera durmiendo, estaba más segura así.
La mera idea de que Joseph pudiera hacerle algo a la niña, si no lograba controlarla o callarla, la aterraba. Sabía que ella no era una persona buena, pero Joseph era peor: no era un ser humano, sino un demonio con piel humana.
Marguerite se estremecía al ver cómo Joseph observaba a la pequeña, lo que la man