67. Se han llevado a la señora y al niño
Sin darse cuenta, en la habitación de su bebé, Ana Paula se quedó profundamente dormida. Despertó gracias al rumor de una canción de cuna. Se asombró al ver que Santos cargaba a su hijo en brazos, y lo mecía con muchísimo cariño.
Al principio no pudo evitar quedarse atontada, mirándolo, hasta que sus ojos se cruzaron.
Ella parpadeó, ruborizada.
— Lo siento, me quedé dormida — murmuró, incorporándose.
Él sonrió, maravillado. Se veía genuina y preciosa.
— No te preocupes, te veías agotada y n