Al llegar al castillo, Casius ordenó que le dieran atención médica a todos los guardias que yo había herido y cuando estuvo desocupado le pedí a Casius que me llevara con la serpiente. Ambos fuimos hasta el establo en el cuál la tienen cautiva y nos adentramos en el.
—Es por aquí— Dice la bestia haciendo un movimiento de cabeza, indicándome que lo siguiera.
Desde que atravesé las puertas del establo me quedé sin habla, más que un establo, está cosa parece más bien un laboratorio clandestino. En