—8 horas después—
Siento que todo me da vueltas, con pesadez abro mis ojos y no logro ver nada, sé que estoy acostada. Pero todo a mi alrededor está en penumbras, atontada, me siento de golpe y de inmediato me mareo. Siento náuseas y estoy sudando como si acabara de correr diez kilómetros.
Me levanto de la cama y casi me caigo de frente, puesto que todo a mi alrededor da vueltas. Pero no me caigo porque algo duro me detiene, a tientas, intento averiguar que es lo que me sostiene y descubro que