Casius y yo finalmente terminamos nuestro embelesamiento y nos dirigimos al podio real que se encuentra en la plataforma de mármol junto a la escalera. Hay tantas personas observándome que me da vértigo estar allí parada junto a el, sintiéndome como si estuviera al borde de un pozo infestado de pirañas esperando a que me caiga para devorarme hasta los huesos. La bestia se planta frente al podio con su semblante sereno y acomoda el micrófono cerca de sus labios para iniciar su discurso.
—Sean to