Su esposo no dijo nada más. Si no había amor y mucho menos estaba dispuesto a ofrecerlo, entonces no tenía sentido que siguieran adelante con esto.
Le devolvió su teléfono e hizo lo que tenía que hacer desde el principio. Una llamada. Bastó solo eso para estar fuera de ese departamento.
Antes de irse, dio un último vistazo al lugar, visualizándose a sí misma en cada rincón. Se recordaba los primeros meses ansiosa mientras preparaba la cena, investigando platillos, quemando un par de intentos